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Cien opiniones PDF Imprimir E-mail
Escrito por Salvador   
Jueves, 05 de Marzo de 2009 10:11

 

 

 


El otro día, en Málaga, tuvimos la reunión anual de los Molina-Faura a la que, este año, asistimos menos de los acostumbrados, fundamentalmente porque muchos de nosotros –en edad provecta- aprovechamos la ocasión del puente de Andalucía para visitar, con el Inserso, nuestra geografía gastronómica.

De todas formas, los que asistimos lo pasamos muy agradablemente, charlando de nuestras cosas, recordando anécdotas familiares, comentando alguna que otra novedad, interesándonos por nuestros hijos y nietos y recordando los sucedidos de nuestro pueblo, así como las recientes defunciones. Todo dentro de la normalidad más esperada pero, a la postre, muy reconfortante.

 

A mi, particularmente, me encantan estos encuentros familiares, que se completan con los que celebramos, también anualmente, los hermanos en dos ocasiones, una en Mengibar –en casa de Inmaculada y Miguel- en recuerdo de nuestros padres, y otra de forma sucesiva –esta vez me tocó a mí- organizada por orden de edad por cada uno de los hermanos, a excepción, como es lógico, de nuestra hermana Francisca, durante estos ultimo años en Chile con sus ancianos y  sus alegrías. Si a ello unimos alguna que otra reunión entre amigos, el ámbito de la necesaria convivencia se cumple. Y que sea por muchos años.

Bueno, pero me estoy desviando de mi propósito inicial al sentarme ante el ordenador, que no era otro que el comentar la última producción literaria de mi hermano Teodoro. Lo que pasa es que fue el día de la comida cuando me entregó su “Opiniones cien (II)” y de ahí mi parida anterior que, de todas formas, mantengo, pues es interesante dejar constancia de la necesidad que tenemos de comunicarnos.

 

 

 

Que es, precisamente, lo que Teodoro hace al transmitirnos todas las semanas su “forma de ver el día a día… y otras cosas más”, como el mismo nos indica en la portada de su “E-book” como él denomina a estos últimos cien artículos sobre la candente actualidad, recogidos para facilitar su examen, como ya hiciera con el primer bloque que nos ofreció hace dos años,  de los artículos de opinión que viene publicando en su Web “La Gaceta de Gaucín”.

Con ello, no hace sino dar una muestra más de su abundante y primoroso bucear en el mar de la literatura, de cuya producción destaco:

- 'Cascarabitos'. Crónica novelada de la Alpujarra desde los años de la guerra civil hasta los 60.
- 'Treinta años después', sobre su infancia y adolescencia en Gaucín.
- 'En voz baja, bosquejo de una novela rural'.
- 'Caperucita' y 'El gato con botas', dos de sus innumerables cuentos populares en verso.
- Y, sobre todos –para mi gusto-, 'El Caballero de la Triste Figura', particular versión en romance de “Don Quijote”, la inmortal obra de Cervantes.

En esta segunda entrega de artículos de opinión, insiste en profundizar en las cuestiones de política nacional, de la que es un experto conocedor (no comprendo como no se atreve a mandar sus artículos a algún periódico, que los acogería con toda seguridad), al mismo tiempo que desmenuza temas de los más variados contenidos (como siempre, hay que releer sus estupendos artículos sobre la educación) y he notado que en esta ocasión muestra una  mayor atención a la actualidad gaucinense. Me conmovió el que dedicó a la permanente y alegre entrega de nuestra hermana, feliz en su nueva patria chilena, que ha sido  capaz de saborear la hermosura de la vida, rechazar el malhumor que constantemente llama a nuestra puerta, disculpar con benevolencia el egoísmo que nos rodea y hacerlo, como únicamente Francisca sabe hacerlo, con la sonrisa en el alma,  lo que es, para mí, el mejor legado de estos cincuenta años de su dedicación como Hermanita de los Pobres.

Se podrá estar de acuerdo o discrepar con el posicionamiento de Teodoro ante los múltiples acontecimientos que enmarcan la actualidad española. Pero es lo cierto que su perspectiva, a la vez original y trasmisora del comun opinar del hombre medio de nuestra España, siempre resulta atrayente y esclarecedora. Son  verdaderamente sugerentes las diversas astillas que saca de cada acontecimiento ciudadano, ya sea del ámbito de la política como de los más diversos temas que acucian al hombre de nuestro tiempo.

Es posible que muchos de los que hayan leído esta colección de artículos en la Web de Teodoro, sientan lo que el propio autor “al releer, una veces con regusto y otras con amargor, los pensamientos que los hechos acaecidos han ido suscitando a lo largo de estos dos últimos años”. Su libre manera de enfocar los temas –sin inhibiciones- dejando a salvo su particular posicionamiento en el que, como es lógico, a veces barre para  adentro, como suele decirse, siempre refleja su particular modo de ser y estar y, pese a la claridad con que enjuicia conductas ajenas, en ningún momento tienen acidez sus puntos de vista, ni intención de ofender a nadie. Incluso, me parece observar en sus últimos artículos que escribe con más profundidad sin usar el más acerado lenguaje. Incluso abunda en expresarse de forma esperanzadora, pues no todo va a ser  un cierto desencanto que me pareció observar en los artículos que escribió a la vuelta del último veraneo, lo que, efectivamente, sólo fue pasajero.

Como yo le decía, con ocasión de un artículo que escribió sobre "La Libertad de expresión", hay que predicar con el ejemplo: la libertad de decir con mesura lo que te parece bien,  y la expresión, en el más genuino sentido, que es el de dar la cara, sin perjuicio de que todo este afán de comunicación sirva de acicate para permanecer en la concordia.

No quiero seguir,  pues, en el fondo, siento como si hablara bien de mí mismo y me da un poco de rubor. De todas formas, sirvan estos párrafos de agradecimiento por su permanente dedicación a su vocación cultural, de la que son máximo exponente sus dos magníficas Web, una de ellas , a mi juicio, la mejor y más completa sobre nuestro pueblo.