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De la ocupación francesa de Gaucín.- IV PDF Imprimir E-mail
Escrito por Salvador   
Sábado, 27 de Diciembre de 2008 00:30

 

 

IV.- LOS PRIMEROS DÍAS DE MARZO.-

 

Después de la inicial insurrección en las Huertas de Benamahoma (11 de febrero) y, una vez establecidos por primera vez los franceses en Gaucín (día 22) en su marcha hacia el Campo de Gibraltar, se produce –como ya sabemos- la acción de los guerrilleros de Genalguacil, Casares, Benarrabá y Jubrique en Benaestepar (día 27), que enciende los ánimos de los pueblos de la Serranía, cuyas guerrillas concurren en Gaucín  la noche del día 28, en número de setecientos, lo que supuso la sublevación de la Sierra.

En el entretanto, Serrano Valdenebro había abandonado su casa y familia en Gaucín “donde residía… y me retiré á unos bosques intrincados á aguardar el resultado”., en donde fue requerido para que se erigiera en Jefe de las guerrillas, al tiempo que González Peinado volvía de su visita a Jácome, refugiado en Gibraltar, junto a sus ayudantes el Brigadier de la Real Armada D. Manuel Torres Valdivia y al Coronel D. Josef Valdivia, “con los quales y otros subalternos volví á Gauzin, llevándome también algunas armas”, donde establece su Cuartel General.
 


Como nos dice el Manifiesto de CF:  “Nada era más importante y necesario que la elección de un Gefe, que pudiendo organizar esta masa informe, le diera la dirección conveniente, y aprovechara los impulsos de un ardor tan decidido: ninguno pudo ser más grato tanto a este como a los demás Pueblos de la Sierra como el Gefe de Esquadra Don José Serrano Valdenebro, conocido por su talento y pericia en el arte de la guerra: de Quartel Maestre general que era en el exército del Duque de  Alburquerque en Extremadura, vino a convalecer de una caída, y se hallaba refugiado en los montes de esta Villa por no sucumbir al yugo del enemigo”.

Ya he relatado los primeros días de marzo en mi libro “Gaucín 1744-1814”, siguiendo a Fray Sebastián de Ubrique, Moreti y Serrano, por lo que, en evitación de repeticiones, me remito a él. Sin embargo, fundamentalmente en los restantes Manifiestos,  se encuentran algunas particularidades que será preciso resaltar.

Cañón en la noche de Gaucín

Después de los sucesos de Genalguacil, el “ejército” (si así puede llamarse al grupo de serranos “con algunas escopetas, espadas, hoces de podar y otros instrumentos mas propios para la agricultura que para batallar”) persiguió a los franceses hasta Jimena y Alcalá (nos había relatado SV). Y remacha Fray Bartolomé: “El enemigo había sido perseguido más allá de Jimena, e importaba que no se le pudieran unir los franceses destacados en Ubrique. Valdenebro, como un rayo, cayó sobre una división francesa entre Gaucín y Ronda (en los montes de Atajate como veremos  mas adelante) y derrotó a dicha división, que era la de la Guardia Imperial, matando al jefe de la misma y a un oficial noble, al que condujeron muerto a Ronda e hicieron costosas exequias”

Simultáneamente, los franceses salieron  “de Ronda  con un cuerpo de 500 caballos, en los que ivan los de la guardia del intruso rey, que á la sazón se hallaba allí, con alguna infantería, marchando á Gausin á reprimir el ímpetu de los serranos” nos dice SV, quien precisa que al final de la tarde del 1º de marzo entró en Gaucín y de inmediato escribió sendas cartas al Gobierno superior y a los Gobernadores del Campo de Gibraltar e inglés,  “informado muy por menor de lo acaecido, y de la disposición de los pueblos”.

Continúa el relato de SV: “Apenas había concluido esta oficiosidad, que serian las 11 de la noche, quando me llego aviso de Benarrabá de que un grueso cuerpo de caballería é infantería baxaba por el carril, y que se hallaba ya sobre la cuesta de Benadalid, dos leguas de Gausin. A las 12 se reiteró (el aviso de la marcha de los 500 jinetes franceses) asegurándome se adelantaba ácia Algatocin. El lance era apretado. Todo el paisanaje de la sierra aglomerado perseguía la vanguardia francesa, estrechándola ácia Medina. No había un hombre que oponer á este torrente.” Y da pormenores de sus órdenes y de la situación de caos que se produjo, con motivo de esta segunda ocupación de Gaucín, que ya constan en mi citado libro, y concluye: “La primera atención del enemigo fue rodear mi casa depositándose en ella el que mandaba. Creyeron era yo el que había promovido la insurrección, y mas quando supieron que la sierra me había proclamado por su gefe”.

Ya sabemos por la certificación del Bachiller Don Josef Guerrero Palacios, Beneficiado propio de la Parroquia de San Sebastián, que en esta fecha, que él señala como el 28 de febrero –en realidad, la madrugada del día 1 de marzo- había entrado el ejército francés “haciéndonos la mas cruda guerra, matando a sus habitantes, destrozando, robando y quemando cuanto encontraban, si perdonar su furia ni a los Sagrados Templos…”. (La certificación completa en mi citado libro)

En relación con el día 1 de marzo, el Manifiesto de Casares indica: “Salen por la mañana a Ximena y Castellar, en seguimiento de los enemigos que habían huido aprehendidos de Gausín, por los demás serranos con quienes se unieron aquellos con quien a un mismo tiempo salieron de San Roque: se reunieron por debajo de Castellar e hicieron noche en la casa del Jautor: todas ellas se le incomodó con la fusilaría y escopetas igualmente que en el camino todo el dia primero resultándoles  un daño considerable, por ir huyendo por caminos escabrosos despavoridos cargada fuertemente su caballería de manera que las sendas quedaron cubiertas de gentes y caballerías.”

Por su parte, el Manifiesto de Cortes, puntualiza algunos extremos de aquellos inicios. Nos dice: “era la mañana del 2 de Marzo en que aquella  (la guerrilla de CF) acababa de llegar de sus apostaderos en los montes, y sin descansar, vuela aquella tarde a su destino: ella sola se vio al frente del enemigo, quando regresaba de Gauzín a Ronda, y tuvo la gloria de ser la primera que en campo abierto atacara a las legiones francesas; el fuego fue tan de repente y vivísimo, que sorprehendido el enemigo por caso tan inesperado, en un aturdimiento horroroso no acertaba a elegir partido: el daño principal lo recibió la caballería de la guardia imperial que se vio la más comprometida, y como dice en su Manifiesto el General Valdenebro, cruzaba los brazos el Ginete esperando su exterminio: la división, acosada también por paysanos de los Pueblos inmediatos, entró en Ronda cubierta de ignominia y escarmentada llevó a su Rey las noticias de los primeros desgraciados paseos por la Sierra: de veinte pasaron los muertos que tuvo el enemigo este día, entre ellos el Gefe de la división, y un Oficial de gran mérito, de intimas conexiones con Napoleón, que conduxeron y enteraron en Roda con pomposas exéquias y general sentimiento.”(hace referencia a las escaramuzas de Atajate, que ya hemos citado)

Y continua preguntándose el manifiesto de CF: “¿A quien, que vea esta nueva perpertiva de sucesos tan raros, no admiraran estos primeros arriesgadísimos movimientos de la insurrección de la Sierra ¿ ¿A quien no aturde un modo de guerrear tan extraño y desconocido? Más ¿a quien no pasma, y saca de tino también que en la diversidad de pueblos, diferencias de carácter, de intereses, y de costumbres distintas una haya sido la voz, una la voluntad, y unos mismos los deseos de morir antes que admitir el yugo insufrible extranjero... era comenzada con ardor, pero se ignoraban las circunstancias de su término: casi faltaba en todos la deliberación y el consejo: el Ayuntamiento, Clero y personas distinguidas se reúnen la noche del mismo día: el Don Fernando  (un principal del pueblo, afrancesado) es llamado á esta Junta, y con toda la urbanidad y consideración que se merecía, se trata de reducirlo al conocimiento de la obligación de cumplir con su instituto, y de defender a una Patria, que lo necesitaba, y que lo mantenía: (tenia a su voz reunido en un momento el Regimiento de Milicias, si hubiera querido) ninguna de las muchas razones que se le proponen, le convence: considera inútil nuestra resistencia; propone se capitule con el Francés, y que él iría a concertar los tratados con el Rey intruso antes de su retirada de Ronda: la Junta, no puede, sin incomodarse, oír semejante propuesta; la desecha como indigna de un Militar, y de Español: arroja de sí los temores, y sin perplexidad se deciden con mas vigor a la continuación de la guerra; allí mismo sus individuos con los demás vecinos del pueblo ofrecen, y aprontan a lo que en la hora alcanzaban sus facultades y arbitrios: quien da el trigo, quien harina, quien metálico, y quien quanto podía de otros víveres y efectos: sin ser visto, en la misma noche huye Don Fernando a Ronda, quien después arrastra a un hijo a y Don Mariano García, oficiales del mismo Cuerpo de Milicias pasándose al partido del Rey intruso: día feliz¡ respiró la Villa con libertad no hayándolo en sus deliberaciones, y consigue el timbre más glorioso, superior a todo servicio, en el triunfo conseguido con la resistencia a ímpetus .... y seducción tan violenta: desde este día memorable da más extensión a sus ideas de fidelidad y patriotismo: organiza la fuerza armada en el modo compatible con la escasez de subsidios, y sus vecinos aceptaron gustosos una contribución que se impuso para su manutención, y como primeros arbitrios...” y continua con otros esfuerzos de los vecinos y guerrillas de Cortes, lo que no es objeto de nuestro estudio, por lo que sólo he transcrito lo anterior para dejar constancia del fervor y sacrificio de los hombres de nuestra Serranía en aquellos dos primeros días del mes de marzo.


Ya sabemos el doloroso relato de lo acaecido en Gaucín. SV nos dice que en los ocho dias que la tropa francesa residió allí (hasta el 8/10 de marzo) “pacíficamente alojó el general en mi casa con su comitiva”. Así como de los intentos de persuadir a su esposa, (Doña Buenaventura Sánchez de Serrano) “para que me inclinase á seguir su partido, asegurándome las mas lisonjeras recompensas” (y como ésta resistió) “recibiendo el elogio del gefe francés, con oprobio de los traydores.”

Ya he puesto de manifiesto la existencia de elementos resistentes en algunos pueblos, a los que SV llama lisa y llanamente “traydores”. También GP, al relatar lo sucedido el día 4 de marzo, nos dice: “había rezelos, bastante fundados, de que Marbella no daría cumplimiento á providencia alguna, porque tenía al frente un regente de la jurisdicción decidido absolutamente por los franceses. En el mismo caso se hallaba el Corregidor de Gauzin, discípulos ambos del de Ronda, de quien ya he hablado antes; así que pareció necesario usar de reserva con respecto á estas dos autoridades; medida, que la experiencia acreditó ser la mas acertada, por el aviso que en 4 de marzo me dio el coronel D. Josef de Valdivia desde Gauzin, en cuyo pueblo tuvo que luchar con algunos vecinos del partido francés que eran de los mas pudientes, pues allí sucedía como en todas partes; esto es, encontrarse el patriotismo, por lo general, en los que nada tenían que perder”

 

F. A. de Moya, Alcalde Mayor durante la guerra

 

No me consta quien fuese el Corregidor de Gaucín en marzo de 1810, pero sí sabemos –y así lo he reseñado en mi articulo “Curiosidades de Gaucín”, en esta misma Web, marzo, 2008- que en 25 de octubre de 1814 se levanta acta Notarial que se inicia con esta declaración “Don Francisco Antonio de Moya, Abogado de los Reales Concejos, vecino de esta Villa digo: que el Supremo Señor Don Fernando Séptimo que Dios guarde informado por medio de presente de la de mi Apoderado en la Corte, de los indecibles quebrantos que he padecido en esta villa el tiempo de quatro años que he exercido en ella el empleo de Alcalde Mayor y los treinta meses sufridos en las continuas Inbaciones de Guerra que los enemigos han verificado en ella hasta el extremo de verme próximo a perder la vida verificándose la total elm.. vienes y separación del estado impreca por Decreto de las llamadas Cortes Generales quedando por ello constituido en el mayor abandono lo que ha movido al piadoso corazón de S. M. a que me nombre para la vara de Alcalde Mayor de la villa de Gandia, cuya noticia me comunica el Excmo. Sr. Duque del Infantado Presidente del Consejo de Castilla en orden del diez y seis del actual…”  No es, pues, aventurado indicar que el tal Francisco Antonio de Moya fuera uno de los vecinos del partido francés, del que habla González Peinado, ya que los treinta meses a que alude es el período comprendido entre enero de 1810 y agosto de 1.812, en que se da fin a la invasión napoleónica. Es más, sabemos que ya en 1808 era Corregidor: he comprobado(en mi visita al archivo catedralicio, el día 7.1.09) este dato en la anotación del enterramiento de "Doña Rosa Carera y Peñaranda, natural de Miraflores de la Sierra Provincia de Castilla la Vieja, muger de Don Francisco Antonio de Moya Corregidor de esta Villa y lugares de su jurisdicción", ocurrido el 27 de agosto de 1808, según el asiento número 27 de dicho año.

 

Termino este capítulo, transcribiendo lo que dice el Manifiesto de Casares, que viene a completar lo relatado hasta ahora, sobre los días iniciales de marzo, en los que se produce la segunda ocupación de Gaucín. Describe este manifiesto que el día dos de marzo, después del aviso de que el enemigo bajaba de Ronda por el carril a disipar la insurrección,  las acciones de Medina y Guasin, por haberse divididos las fuerzas en estas dos direcciones y como “el General Serrano que estaba en la Venta de la Carraca (dando dirección a la masa de gente que llegaba, por haberse posesionado el enemigo aquella mañana de Gausín) dirigió personalmente ésta segunda y después de que los franceses atacaran a los patriotas en el Tejar, no pudieron resistirlos al llevar pocas armas por lo que tuvieron que volver con el general Serrano en la Carraca… lograda la retirada de los patriotas se dirige el enemigo a Ximena y los que estaban en el sitio les resistieron hasta que se les acabaron las municiones a pesar de la superioridad de fuerzas y verse abandonados por todas partes y ser la primera vez que lidiaban con el enemigo, por lo que este mudó de pensamiento volviéndose a Gausín como ya lo había manifestado el general Serrano en el parte que dio al Gobierno desde Gausin el dia siete de marzo. Viendo el general Serrano que penetrado el enemigo a Gausín por ser todo en aquellos tiempos tumultuario sin previsión ni mando no había otro punto de defensa que Casares como dijo en el expresado parte de cinco de marzo… por lo que decidió trasladarse a Casares, donde fue recibido con alborozo: esta fue la primera vez que dio Casares un  generosa acogida  a este general… asi lo escribió este general al Brigadier D. Francisco Gonzalez, como le dice este en su manifiesto.

Sigue relatando el Manifiesto de Casares: “El dia 4, en este dia llegaron a esta villa los Brigadieres D. Francisco Gonzalez y D. Jose Valdivia, en comisión de sostener la insurrección de la Sierra, por el General del Campo, y fueron recibidos con particular regocijo, ofreciéndole todas las personas y bienes de Casares, para ayudar a la defensa: conferenciaron con el general Serrano y desde este dia quedo establecida en este pueblo la partida de tiradores y cumplidos y nombrando por su comandante Don Melchor Gonzalez Conde por disposición de su ayuntamiento componiéndose aquella de ciento y seis plazas.”

Con estas circunstancias, pasamos al capitulo siguiente, dejando a Serrano Valdenebro tratando de unificar las acciones, mientras nos dice –preciso es que lo  recordamos- que, a su llegada a Casares “encontré a mi esposa penetrada de dolor”.