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Un año que se va PDF Imprimir E-mail
Escrito por Salvador   
Miércoles, 31 de Diciembre de 2014 17:55

 

A primeros de diciembre puse la última Zorrera y no quiero dejar que termine el año sin despedirlo con mis artilugios: las fotos y los tontos comentarios.

 

 

Para ver el reportaje, pinchad en

https://plus.google.com/photos/118184867089338388542/albums/6097600706896786305

Como podéis ver, empiezo con unas fotos de nuestro Gaucín, mías, y otras dos (que no recuerdo donde las he cogido, creo que en el facebook “Añoramos Gaucín”, que es de lo mejorcito que circula por la nube; y no porque sea idea de mi hermano Jesús) que hacen referencia a nuestra Parroquia. Esto me ha dado oportunidad para asociarlas con su Patrono: San Sebastián  al que hice una foto a la entrada de una de las salas de pintura española en el National Gallery, durante mi última visita a Londres. Como no tomé nombre del pintor, lo estuve buscando en Internet y me salió otro “Martirio de San Sebastián” en el mismo museo, éste de Piero y Antonio Pollaiuolo. Supongo que sabéis que el  colectivo gay ha reivindicado –incluso ante el Vaticano, por parte de los católicos- su  patronazgo, por cuanto que el santo fue considerado protector contra las epidemias, lo que ha hecho que la comunidad homosexual también lo considere protector contra el SIDA.

El reportaje continúa con una serie de fotos que, casualmente, he encontrado en estos días, buscando otras, y que subo porque es bueno mirar al pasado. Aunque sean las tres familiares de los años treinta del siglo pasado o las de los años noventa, con veintitantos años de menos a las espaldas, incluida una de “Anís Andresín”, de la última destilería de nuestro pueblo, desgraciadamente desaparecida en la mitad del pasado siglo o a principios del actual, como tantas otras industrias, típicas de Gaucín (chacinas, talabarterías, buñolerías, herrerías, confiterías…). Sería interesante que alguien hiciera un estudio de las causas y consecuencias de este cambio radical del Gaucín de antaño, centro neurálgico de la comarca, hoy adormecido en sus bellezas naturales.

Para final de esta parte, subo un pastel que hice cuando publiqué mi trabajo sobre “Carmen en Gaucín”, un paquete olvidado con mi discurso de ingreso en el IEG sobre la figura de la cofundadora de la Institución Teresiana “Josefa Segovia” y a Pilar recibiendo un ramo de flores cuando pronuncié el Pregón del Cristo de la Asomá. Tres recuerdos de mis tiempos mozos. Y, por si fuera poco, al deportista de final de siglo.

Después vienen los dos bloques importantes de este año que termina, en el plano familiar: la comida que celebramos anualmente los hermanos Martín de Molina, este año en la Alpujarra granadina, en Alcázar de Venus, en el mes de julio. Y la Navidad. El día de los regalos, en casa de Pili, como todos los años. He sido agradecido por el invisible amigo, con una nueva fotocopiadora, un disco duro, una radio para la almohada y unas zapatillas de viejo honorable. Y la Nochebuena, que este año ha hecho coincidir a la troupe Valdivia Toledano.

Después, una recopilación anual que me he encontrado en Picassa 3:

https://plus.google.com/photos/118184867089338388542/albums/6095762998698687009?authkey=CK7V0tyi9_a4MQ

hecha por Google, sin contar conmigo, en la que se encuentran en un totum revolutum que resulta hasta simpático. Tanto que me ha dado envidia y he hecho un recordatorio del todo el año, empezando por los (bien) aventurados días del hospital que ya se fueron para no volver (de momento) a la vista del peso actual, mis nuevas gafas resultado de la supresión de las cataratas (otro pequeño episodio casi normal en estos tiempos), mis primeros selfies, una foto de mi sobrina Carmen, algo de mi hermana Inmaculada, la reunión de abril con las Valdivia mil, mis nietos, mis hijos, los viajes, los amigos, el Cuartito de Francis, mi cartel del Festival de cante del Genal, … la vida misma. Gracias a Dios.

Y la vuelta a la normalidad, con los desayunos familiares, que eso sí que es vida. Amén de un buen protector solar, que soy muy leve de carnes.

Y Pilar y yo. Hasta el año que viene, un abrazo.