Imágenes

pea.jpg

Contador de visitas

mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
mod_vvisit_counterHoy33
mod_vvisit_counterAyer49
mod_vvisit_counterEsta semana243
mod_vvisit_counterSemana anterior407
mod_vvisit_counterEste mes784
mod_vvisit_counterMes anterior2052
mod_vvisit_counterTotal836032

Visitantes en línea: 1
14-12-2018

Busca en mi página


Designed by:
SiteGround web hosting Joomla Templates
lLos números y algo más PDF Imprimir E-mail
Escrito por Salvador   
Lunes, 29 de Febrero de 2016 17:21

 



En mi permanente retorno a lo que de bueno o de mejor tienen los tiempos pasados,  que nace de esa visión nostálgica que tenemos enraizada las personas mayores, me vienen a la memoria –incluso auditiva por el sonsonete  característico con el que la cantábamos en aquellas escuelas con sus pupitres de madera y el boquete para meter los tinteros de plomo-  las sonoras y cantarinas “tablas de multiplicar”. La tabla -conocida también por el algoritmo de multiplicación,  que nos servia para memorizar los productos de los números que iban del uno al diez-  me lleva de la mano asimismo a las operaciones matemáticas o reglas que permitían partir de unos datos para llegar a los resultados: aquello tan antiguo como sumar, restar, multiplicar y dividir.


Y, en esas estamos. Es la perspectiva que nos puso de relieve el Sr. Rosell: “España debe acostumbrarse sí o sí a funcionar desde el punto de vista político con minorías, con coaliciones y con sumas y restas”. En esto de los tiempos, lo mejor está por llegar, como nos dijo Mafalda, pero de momento ahí tenemos el pacto –mini pacto, brindis al sol, parto de los montes, fantoche, sainete, pantomima,…- que con exceso de solemnidad nos brindaron la tarde del miércoles con el nombre de “acuerdo progresista y reformista”, en el que, como mínimo,  se refleja una preocupación por solucionar problemas de emergencia social en la personas más desfavorecidas…


Desde luego, el tal pacto -un gobierno de cambio frente al PP del rodillo y la corrupción- no ha concitado adhesiones entusiastas.
Pero, este intento de mudanza del tapete político por parte de dos fuerzas divergentes que llegan a un acuerdo, merece al menos unas consideraciones, pese a que el resto de los participantes sigan enrocados en lo suyo. La cuestión es que vivimos en plenas operaciones matemáticas y los números no salen, no suman lo suficiente para investir al ingenuo que aceptó el encargo del Jefe del Estado para formar un  Gobierno, resultado de las elecciones del 10D. Veamos:


Número 1: sumar
, que es lo que incautamente –o no tanto- nos ofrecen Sánchez y Rivera, al dejar plasmadas –en algunos casos apresuradamente, hasta llegar a la errata-  doscientas medidas del ambicioso/pretencioso “acuerdo de legislatura” que, en palabras del promotor “no se puede entender desde la lógica de la resta, sino de la suma. Se ha tratado de buscar todo aquello que nos une a las diferentes fuerzas políticas que estamos en el Parlamento”. Sumar entiendo que es este intento de desbloquear la enquistada dejadez post electoral. De momento, aunque se le pueda tachar de un modesto proyecto, hay dos detalles a resaltar: uno, que este pacto entre dos partidos de distinta ideología (izquierda/derecha) es una novedad en la escena política; y dos, que este propósito es algo de lo que ningún otro partido puede alardear: una oferta de consenso, por  mínima que sea (si dejamos aparte aquella escena dramática, de un gobierno en proporción con reserva de la Vicepresidencia y los ministerios claves, que ofreció P. Iglesias). En todo caso, como apunta Rivera: generosidad, valentía.


Número 2: restar
, lo que, hasta ahora, era enarbolar vetos y líneas rojas; y que, en estos momentos, es lo que escenificaron de inmediato las fuerzas de la mesa de izquierdas que estaban en conversación con el PSOE, al levantarse de la misma sin más explicaciones. Bueno, algunas dieron: Podemos interrumpió a toda pastilla la negociación con los socialistas por incompatibilidad entre el pacto y su programa y otros eslóganes. En el entretanto –es otra manera de restar-  se tachan de mentirosos, desleales, pichones, perchas, ZP y ZPedro, perro del hortelano, tomadura de pelo, insulto a la inteligencia y otras coletillas bien resabidas. Restar es tambien buscar con lupa de precisión cuales son los agujeros existentes: no se cita la palabra derogar en la ley mordaza o en reforma laboral, de Cataluña nada, se abarata o no el despido, falta precisión en esto y lo otro y este y aquel tiquismiquis.

Número 3: multiplicar
,  que es lo que precisa a gritos el presidente en funciones en el supuesto de que fracase la investidura, toda vez que habrá de multiplicarse en busca de alguien que le quiera acompañar. Es curioso que, después de cuatro años de mayoría absoluta sin llamar a nadie, ahora para hacer realidad su aspiración necesite, en especial, del partido socialista al que ha llamado de todo y siguen anatemizando antes de ofrecerle la salvadora coalición… La verdad es que sería un milagro (como aquel de la multiplicación de los panes y los peces) que saltara algún pez a su barca liberadora. Es curioso que en este caso la regla –el orden de los factores no altera el producto-  falla: si la coalición la lidera Sánchez estamos ante un sainete y si la lidera Rajoy…  ante un melodrama.


Número 4: dividir, es no ofrecer ni una solución, salvo la apelación a lugares comunes y a creerse imprescindibles.  Hay líneas confusas, temas incompletos… pero no se buscan soluciones, a la vez que se siembra la cizaña de la división, lo más propicio para repetir las elecciones en donde esperan pescar en río revuelto. Un inciso: el tema de las Diputaciones –en cuya defensa coincido con Paco Reyes- no debería esgrimirse como línea roja, ya que en algo hay que ceder y es una obligación buscar soluciones a su necesaria modernización.


Ante esta perspectiva y siguiendo con los símbolos matemáticos, la verdad es que estamos en el desierto –que es el significado del libro bíblico “Números”, atribuido a Moisés-, envueltos en una nube de intransigencia. Haría falta utilizar la vara del profeta para hacer manar el agua que brota de la roca. Incluso aplicar las tablas de la ley, aunque no sean las matemáticas.